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Prueba clásica: Renault 4L, 32 años rodando por Cataluña 3/3

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Hemos hablado de la historia de este polivalente francés, nos hemos sentado tras su volante y ahora toca hablar de la vida de la unidad probada. En esta parte conoceremos algunas anécdotas protagonizadas por este 4L, algunas desventuras y su destino. Aprovechad esta oportunidad y acompañadnos en este último viaje al pasado.

El cuatro latas que hemos visto durante esta prueba fue comprado nuevo en el año 1981 por una chica de 18 años que se estaba sacando el carnet de conducir. Ahora, 32 años después, aquella chica acaba de cumplir 50 años y el 4L ya lleva tres vueltas en su marcador de kilometraje, es decir, supera los 300.000km. Además, hasta el año 1998 fue el único coche de la casa, aunque aún hoy es utilizado para el día a día.

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En una reunión familiar encontramos a las dos hermanas de la propietaria, Dolors, que miran el coche y recuerdan vivencias. Una comenta su primer accidente:

“Yo aún no tenía carnet y hacía prácticas por los alrededores de la casa. Nuestro padre había construido un garaje dónde guardar el 4L pero era muy pequeño y casi había que bajar del coche antes de meterlo en el garaje. Al final pasó lo inevitable, le di un golpe”.

La otra hermana, al oírlo también nos comenta una pequeña anécdota:

“Pues yo me acuerdo de cuando iba al instituto, en los últimos años ya tenía carnet y a veces iba con el 4L. Un día fuimos al teatro y yo me llevé el coche. Después de la función, al salir, no lo encontraba por ningún lado, no estaba en el lugar dónde lo había aparcado. Luego descubrí que se lo había llevado la grúa”.

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Le preguntamos a Dolors qué recuerdos guarda del coche y nos explica un viaje a Cantabria con el 4L. Ella y su marido iban por la autopista hacia el destino mencionado y veían muchos coches de gama alta tirados en la cuneta. Ellos pensaban que si esos coches tan superiores sufrían averías, tarde o temprano les tocaría a ellos también, así que iban tragando kilómetros esperando el momento en que el coche dijera basta. Al final, el cuatro latas aguantó y llegaron a su destino.

A la hora de volver pasaron por carreteras nacionales e iban parando de vez en cuando; llegaron a casa sin ningún incidente en todo el viaje. Al día siguiente el coche no quiso ponerse en marcha, se había quedado sin batería. ¡Parece que el 4L quería su día de descanso después de tantos kilómetros!

También recuerda el accidente más grave que tuvo con este vehículo, ya que fue un poco inusual. Cerca de su casa, un coche se saltó un “stop” y chocó contra el pequeño Renault. Lo más curioso del caso es que en el otro coche había un familiar de otro pueblo que llevaba mucho tiempo sin ver. Hay mejores situaciones para reencontrar la familia, pero cada uno elige la que quiere… El 4L quedó bastante tocado y nuestra protagonista tuvo bastantes problemas para convencer a la compañía aseguradora de que le arreglara el coche.

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Volviendo a la actualidad, una de las hermanas quiere volver a conducir el 4L, volver a recordar esos momentos pasados. Luego, la otra hermana también sube al coche y da otra vuelta. Después de aparcar comentan las curiosidades que ya no recordaban, sobretodo por el tema de los intermitentes y, acto seguido, toda la familia se hace una foto con el coche. Una última foto porque este 4L no tiene otro destino que el desguace; durante las próximas semanas será convertido en chatarra.

Dolors ha decidido que ya era hora de comprar un coche nuevo y, con el plan PIVE, el valor del 4L es de 2.000€ así que considerando los defectos que tiene y las reparaciones que necesitaría, no vale la pena calentarse la cabeza. Uno de los objetivos del plan PIVE es retirar coches viejos y contaminantes de las calles, subvencionando la compra de coches nuevos, de modo que los vehículos entregados para este plan terminan en los desguaces. Es triste que una unidad de entreseries con una combinación de colores tan acertada (exterior azul e interior crema) termine así, pero es lo que toca. Pronto una Renault Kangoo ocupará el lugar del 4L dentro del garaje.

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Más de 300.000km y 32 años han pasado desde que este coche salió del concesionario y, por mucho que solo sean cuatro latas, los momentos vividos en su interior y las vivencias que ha protagonizado se impregnan dentro de los corazones, haciendo que se sienta lástima, pena o incluso un vacío en el momento de dejarlo. Ha sido un compañero de viaje fiel durante todo este tiempo y se merece una despedida, un último adiós, un agradecimiento al trabajo bien hecho. Por eso, con esta serie de artículos lo que queríamos, a parte de conocer un poco mejor este coche, era hacerle un merecido homenaje; a él y a Dolors, que lo ha sabido cuidar y amar durante estos 32 años.

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Nota: Este artículo fue publicado inicialmente en Motor.cat por mí mismo, pero ha sido traducido y adaptado para poder ser publicado aquí.

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