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Prueba clásica: Reanult 4L, el desenlace EXTRA

Reanult 4L

En la tercera parte de esta prueba clásica, que debiera ser la última, explicábamos la vida del Reanult 4L probado y también su lamentable destino. Hace ya un tiempo desde que se publicó por primera vez ese artículo, pero durante la traducción y adecuación preferí conservar el tiempo en presente para que conservara el sentido original. Pero el tiempo pasa y a veces las cosas cambian.

Quizá recordaréis que en la mencionada tercera parte anunciábamos que el 4L sería achatarrado, pues estaba condenado a muerte por el Plan PIVE. La sorpresa llegó el día de la ejecución, cuando Dolors fue a recoger su nueva Renault Kangoo, como si de una llamada del gobernador, con el preso ya sentado y a punto de ser sacrificado en la silla eléctrica se tratase. En ese momento le anunciaron que el Reanult 4L finalmente no iría a la chatarra, sería restaurado y añadido a la colección Enric Codony, propietario del concesionario.

Reanult 4L

Este hombre aún recordaba cuando Dolors compró nuevo ese cuatro latas. Quizá le transmitimos nuestra nostalgia cuando leyó los artículos publicados por primera vez, pero lo cierto es que todos debemos agradecerle que tuviera el corazón de salvar ese coche tan especial.

No me gustaría terminar sin hacer una reflexión sobre este aspecto. Muchas veces bromeamos (solo hay que leer nuestro diccionario) diciendo que los coches nuevos son electrodomésticos, pero lo son. Quizá el 4L no sea un coche potente y con el tiempo lo que nos gusta de él sea la nostalgia de trasladarnos a otra época, o revivir tiempos pasados. Sin embargo, antes los coches tenían algo que los hacía especiales, como si tuvieran alma. Está claro que predominaba la dirección resistida, el aire incondicionado, los elevalunas a tracción animal o el cierre descentralizado, pero nos dibujaban una sonrisa cada vez que los conducíamos. ¿Sabéis por qué? Pues porque eran imperfectos y eso les daba carácter; en cambio ahora tenemos máquinas perfectas, excesivamente automatizadas para que no tengamos que preocuparnos por nada. El coche se ha convertido en una herramienta para ir del punto A al punto B, consumiendo y contaminando lo mínimo posible y dándonos facilidad de conducción. Antes los coches también querían ser eso, pero tenían en cuenta un factor olvidado en los días que corren y es el de la diversión al volante. En cierta medida aún se usa esta expresión, pero en lugar de referirse a divertirse conduciendo, puede llegar a significar entretenerse con los cincuenta millones de mandos electrónicos y la conexión a internet, mientras llegamos de nuestro punto A a nuestro punto B. En definitiva, puede que sea porque se ha olvidado el concepto de diversión al volante el motivo que encontremos a los coches modernos aburridos, pero eso solo puede significar una cosa: hemos llegado a la perfección.

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