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¿Tracción delantera o tracción trasera? Lo analizamos

Tracción Toyota-GT

A menudo nos encontramos con la discusión típica sobre si es mejor la tracción delantera o la propulsión, así que venimos a analizarlo para sacar a relucir las cualidades y deficiencias de cada tipo de tracción. ¿Empezamos?

Antes la mayoría de marcas contaban con modelos de tracción trasera, mientras que ahora se han girado las tornas y solo quedan unos pocos coches en el mercado con esta configuración que tanto gusta a los más entusiastas. Para estos el factor diversión es el más importante, ya que las sensaciones de un sistema de propulsión son más puras.

Por un lado, el eje delantero es el de la dirección de modo que en coches de cierta potencia al abrir gas siempre notaremos el motor en la dirección que nos empujará las ruedas hacia un sitio u otro. Lo mejor sería que pudiéramos sentir solamente el asfalto y sus irregularidades porque al final, sentir el motor en el volante es un parásito. Además, la sensación que produce el empuje en curva es mucho más agradable que en un coche de tracción delantera, es como si todo el coche acompañara a la curva.

Tracción Honda-Prelude_mp22_pic_868

A nivel dinámico, otro punto a favor de la propulsión es la posición del motor. Normalmente en los tracción trasera el motor está situado longitudinalmente y en los de tracción delantera transversalmente. Cuando el motor está situado de forma longitudinal el eje delantero puede ir más avanzado de modo que mejoramos el reparto de pesos. En cambio, en los de tracción delantera el motor suele estar más avanzado y el eje trasero muy cerca de las puertas, lo que provoca un voladizo delantero mucho más largo, con más peso colgando del tren delantero. Todo eso propicia que un coche de tracción delantera tienda más a irse recto en una curva que un coche de propulsión. También hay casos a parte, coches con motor longitudinal y tracción delantera, muy popular en los Renault clásicos, mirad esta foto del vano motor de un cuatro latas:

Tracción

Otro punto a favor de la tracción posterior más allá de la dinámica y las sensaciones de conducción es la practicidad. El otro día os hablábamos del Renault Twingo y entre sus bazas decíamos que, al tener el motor y la tracción atrás, el radio de giro era muy reducido. Pues eso es una característica que se puede aplicar a la mayor parte de los coches de propulsión, ya que las ruedas delanteras no tienen los palieres que sí tienen los FWD y que limitan el ángulo máximo de giro que pueden afrontar las ruedas. También el vano motor de un coche con motor longitudinal (RWD) será más estrecho, mientras que el de un coche con motor transversal será más ancho (FWD); en el segundo caso las ruedas tienen menos espacio para llegar al ángulo máximo.

Pero también tiene que tener inconvenientes la propulsión. Uno de ellos es el coste de producción, pues tiene más elementos de por medio, lo que significa más cosas a meter en la factura y, por tanto, más caro. En el caso de los motores traseros no nos encontramos con este problema porque es un motor transversal como el que pondríamos delante pero puesto atrás, con las ventajas del FWD y las del RWD juntas.

Tracción BMW-Z4_Roadster

Otra ventaja que tiene la tracción delantera es que queda todo delante, se reduce el traslado del movimiento de delante hacia atrás. Ese movimiento requiere de un buen recubrimiento para no ser transmitido en el habitáculo. Es más probable que con el tiempo haya más vibraciones que con un coche que lo tiene todo delante en el morro. De todos modos, los coches que quedan de tracción trasera suelen ser de gama alta, mientras que la mayoría de los tracción delantera son generalistas, con algunos premium que se suben al carro. Los coches de marcas premium, aunque tengan tracción trasera están muy bien aislados así que es más probable que oigamos ruidos parásitos en un Peugeot que en un BMW, pues los plásticos obviamente no son los mismos.

Llegando ya al final y como última desventaja de los modelos de propulsión está el túnel central, que suele ser mucho más voluminoso haciendo bastante más incómoda la plaza central trasera. Si queremos llevar una bella muchacha en minifalda, este aspecto nos irá de perlas, ya que podremos encarar el retrovisor interior en una parte concreta, hasta poder cantar aquello de “por la raja de tu falda yo tuve un piñazo con un (meter modelo en cuestión, el Panda no nos sirve)”. Cuando desatasquemos a la suegra de su intento de llegar a la plaza central y la vista no nos regale más que varices y retención de líquidos, desearemos un túnel central más reducido, o sea, tracción delantera.

Tracción

En conclusión, si queremos tener una dinámica más alegre o más practicidad en lo que a conducción respecta, la tracción trasera gana por goleada. En cambio, si queremos un modelo de costes contenidos y con un interior más usable sin importarnos la dinámica, entonces la tracción delantera es nuestra elegida. Cabe recordar que fue Citroën quien la introdujo para evitar las molestas vibraciones que sufrían entonces la mayoría de coches, pero ese problema ya se resolvió en el trasiego de los años. Lo que ha llevado a los fabricantes a la tracción delantera han sido mayoritariamente los costes, son empresas que quieren ganar dinero y si consiguen venderle al usuario que es mejor, pues eso que se ahorran. Nosotros nos seguimos quedando con la propulsión.

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