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Relación calidad/precio, la gran desconocida

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Muchas veces, en las barras de los bares con unas cervezas encima y cuando todo el mundo es capaz de arreglar el país, al hablar sobre coches se dice que los BMW, Mercedes y compañía son caros por el escudo y que los Dacia son una mierda. Aún así, deberíamos aprender a ver que más allá de la chapa de un coche hay una serie de componentes que tienen un coste y, por tanto, si cada uno tiene un precio distinto por algo será.

Antes de nada deberíamos definir qué es la relación calidad/precio, allá vamos: entiéndase como relación entre lo que cuesta un producto y la calidad (en general) que el mismo ofrece. Es decir, un Dacia Logan tiene un precio muy distinto al de un Volkswagen Golf, pero ambos son coches muy distintos y podríamos considerar que la relación calidad/precio es la misma en ambos casos. El Dacia viene con plásticos duros y acabados pobres en general, pero es barato, mientras que el Golf, aunque tenga un precio superior también sus acabados son superiores.

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Dicho esto procedamos a desnudar algunos de los coches que encontramos en el mercado. Siguiendo con una parte de los ejemplos nos centraremos en tres compactos del grupo Volkswagen que llevan la misma plataforma: el Seat León, el Volkswagen Golf y el Audi A3. Así ya de paso les enseñaremos a unos cuantos propietarios de Seat León por qué no tienen un Audi.

Si miramos el interior del modelo de Seat, el más barato de los tres, vemos que los acabados son correctos pero simples. Los plásticos de la parte superior del salpicadero son duros, la moldura de la parte central de la consola parece un bloque de plástico imitación gitanera del aluminio (a alguien le colará). También los paneles laterales de las puertas están hechos de plásticos duros. Cuando nos ponemos en marcha, también podemos comprobar que el aislamiento es inferior a los otros dos modelos aquí tratados. De hecho, solo hace falta que comparemos las puertas de unos y otros para ver que algunas van más desnudas en lo que a gomas se refiere.

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Si ahora nos fijamos en el interior del Volkswagen Golf VI vemos que la calidad percibida es mucho más alta. La parte superior del salpicadero está hecha de materiales blandos y suaves al tacto; también la consola centra tiene mejor aspecto, a parte de que hay más cromados sin tanto aspecto de mercadillo. En este coche el aislamiento es mucho mejor, se notan menos los cambios de temperatura y los ruidos exteriores, pues las puertas tienen más protección de goma y plástico. Hay muchos más detalles que hacen la diferencia entre Golf y León, como la tela de los asientos, la goma extraíble del fondo de los portaobjetos,… También es verdad que el Golf es más caro que el León, pero este sobrecoste se justifica con una mejora palpable de la calidad general del modelo. Aún así, los paneles de las puertas y la parte baja del salpicadero  aún son de plásticos duros, aunque eso sí, están bien encajados y son suaves al tacto.

Volkswagen Golf

Nos vamos al Audi A3, el hermano rico del Seat León y el Volkswagen Golf. Aquí esos plásticos que aún eran duros en el Golf se transforman en blandos. También aumenta el número de cromados y molduras metálicas, así como los mandos del climatizador más elaborados, o los paneles de las puertas hechos con mejores materiales. Supongo que no hace falta que diga que es el más caro de los tres, ¿verdad?

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Bien, hemos visto tres modelos de tres precios distintos, pero todos ellos tienen la misma relación calidad/precio. El León es económico porque sus acabados son simples y funcionales; el Golf está más cuidado, añade más calidad al interior y ofrece una dinámica más exquisita, por eso es más caro. El A3 está en el eslabón más alto del trío, pues es el que está más elaborado y tiene las sensaciones más conseguidas de los tres.

Dicho esto, hace falta que nos quedemos con una frase muy cierta que deberíamos recordar a todos aquellos que en un alarde de razonamiento filosófico en el bar digan que el que se compra un BMW paga la chapita: cada coche vale lo que cuesta.

Nota: Este artículo fue publicado inicialmente en Motor.cat por mí mismo, pero ha sido traducido y adaptado para poder ser publicado en este sitio.

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