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La historia del coche eléctrico, ¿creías que era algo nuevo?

Kraftdroschke

Hoy venimos a daros a conocer algo que nos venden como un producto novedoso, futurista y muy alejado del concepto del automóvil tal y como lo conocíamos hasta ahora. Si no hemos indagado en el tema puede colar, pero rebuscando un poco podemos descubrir que el coche eléctrico proviene de antes de lo que pensamos. ¿Me creerías si te dijera que hubo antes coches eléctricos que de gasolina? Deberías hacerlo, pues con este repaso puedes llevarte más de una sorpresa.

Es probable que alguna vez hayas oído de la historia del automóvil y tengas entendido que éste se creó en 1886 por Karl Benz, con un triciclo parecido a un carro con motor de gasolina. Pero mucho antes ya se estaba gestando la idea del coche eléctrico y es que todo empezó décadas atrás.

En 1828 el húngaro creador del motor eléctrico de corriente continua, Ányos Jedlik, puso su motor a una maqueta. No tenía pilas, así que tenía que estar conectado siempre a la red eléctrica. La primera maqueta con un motor eléctrico funcionando con pilas, data de 1835, con el invento de el holandés Sibrandus Stratingh. Aún no existían las baterías recargables de modo que aunque había la voluntad de crear algo más grande, no había la tecnología para hacerlo.

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Durante los años siguientes, salieron a la luz muchos carros y locomotoras motorizados (nunca mejor dicho) con propulsores eléctricos, pero hasta 1856, cuando un francés llamados Gaston Planté inventó la batería recargable, todos esos proyectos no serían viables.

La industria del automóvil empezó a dibujarse cuando en 1867 Franz Kravogl (austriaco), añadió un motor eléctrico con una batería recargable a una bicicleta. Sin embargo, no se trazó el camino directamente hasta 1881, cuando Gustave Trouvé mostró en la Exposición Internacional de Electricidad de Paris, lo que hoy consideramos el primer coche eléctrico de la historia. Esto es cinco años antes que Karl Benz mostrara su artilugio con motor de combustión interna.

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Aún así, los coches que hoy conocemos tienen cuatro ruedas, y esas primeras versiones solo tenían tres. El primer cuadriciclo data de 1888, construido por el alemán Andrea Flocken. También durante esa época, la electricidad empezó a llegar a los trenes, sobretodo en las minas. En ese entorno, el oxígeno era un bien preciado y escaso, así que las locomotoras eléctricas representaban una ventaja muy grande para los mineros.

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Durante esos años los coches eléctricos se presentaban como una alternativa mucho mejor que los de combustión interna. Eran más rápidos, más limpios, más silenciosos, más cómodos, no había que arrancarlos manualmente,… De hecho, el primer coche en superar la barrera de los 100km/h fue el “Jamais Contente” de Camille Jenatzy en 1899, cuando logró alcanzar los 105,88km/h. Ferdinand Porsche también se unió al carro y destacó por crear un coche eléctrico con tracción a las cuatro ruedas, el Lohner-Porsche, que tenía un motor en cada rueda.

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La historia fue muy distinta en España respecto a los Estados Unidos. Ahí, los eléctricos eran fabricados por una gran cantidad de compañías como Anthony Electric, Baker, Detroit, Edison, Studebaker,... En ese país se popularizaron mucho entre las mujeres precisamente por no tener que arrancarlo de forma manual (todos los coches de combustión interna iban con manivela), eran silenciosos y más fáciles de conducir. En este folleto publicitario de la época, esa mujer mirando al coche es un claro ejemplo para ver hacia qué sector iban dirigidos.

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En España, en cambio, un empresario llamado Emilio de la Cuadra, tras visitar la Exposición Internacional de Electricidad de París quiso introducir el coche eléctrico en nuestro país. Fabricó una serie de prototipos pero al final, con una importante falta de tecnología, materiales y recursos económicos terminó por desechar esos proyectos y construir una docena de coches con motor de combustión. Aún así, en 1901, a causa de problemas económicos y de una huelga se vio obligado a cerrar.

En general el coche eléctrico fue en declive a partir de 1910. Los motores de combustión interna habían evolucionado mucho más rápidamente que las baterías y la electricidad. Los eléctricos estaban estancados en limitaciones de velocidad máxima y autonomía. Ford había inventado su sistema de producción en cadena y su modelo T era muy económico para lo que es estilaba. Cadillac en 1913 inventó el arranque automático, de modo que la manivela manual de arranque ya no representaba un problema al dejar de existir. Todo eso contribuyó a que el coche eléctrico se fuera quedando sin batería poco a poco hasta apagarse por completo en 1930.

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En los ’90 renació el coche eléctrico con el GM EV-1, pero ese caso fue tan peculiar, que más adelante hablaremos de ello en una serie de artículos específicos analizando todo lo sucedido. Actualmente el coche eléctrico vuelve a crear tendencia, se pone de moda otra vez y nos lo muestran con la palabra futuro, ¿pero acaso podemos llamar futuro al pasado? Es fácil ver en los periódicos el titular de que se introduce por primera vez un taxi eléctrico en Nueva York, pero eso ya pasó en 1907, y solo una de las dos veces ha sido “la primera vez”. Debemos abrir los ojos y mirar adelante, pero siempre teniendo un ojo en el retrovisor para recordar de dónde venimos.

Fuentes: Wikipedia (versión española e inglesa), inventors.about.com y wikimedia.org

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