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Esos clásicos que nos hacen sonreír

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De todos es bien sabido la simpatía que producen aquellos coches de antaño que un día formaron parte de la historia de nuestro país, las anécdotas que en ellos vivimos y el sabor de la nostalgia del momento. Esos clásicos que nos hacen sonreír, con la magia de sus sonidos imperfectos y sus carrocerías cuadradas; eran otros tiempos. Hoy han hecho sonreír a mucha gente.

Esta mañana cuando me levantaba, aún con los restos de la noche pasada en mis entrañas, he oído el característico sonido de un motor de carburación. Ese sonido ha ido aumentando, luego un sonido de Vespa, después el de todo un enjambre, hasta que me he precipitado hacia la ventana para poder disfrutar también visualmente del espectáculo.

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Aún a medio vestir, he abierto la persiana lo justo para disfrutar del momento sin que ninguna octogenaria señalara, bastón en mano, la impudicia del muchacho de la ventana. Un reguero de coches populares desfilaba carretera abajo despacio, sin preocuparse por el radar que les vigilaba al otro lado de la calle y dibujando sonrisas en todos aquellos quienes les observaban. Unos cuantos 124, multitud de MINI, algunos 127, muchísimos 600, algún francés como el Renault Dauphine, el 2cv y el R5 GT Turbo, varios Triumph, un Jaguar E-Type  y tampoco faltaba el rugido americano de un Pontiac Firebird de los ’70.

En ese momento el sol había decidido salir de su escondite tras las nubes y reverberar en los colores pastel de todas esas inmaculadas carrocerías. Las familias que iban en bicicleta paseando por el carril bici han detenido su marcha, otras familias que paseaban sus perros han tirado de la correa hacia otra dirección, los ancianos sentados en el banco se han levantado y acercado a la carretera; todos sonreían. Entonces los niños saludaban a los conductores y ellos les correspondían el saludo con el sonido imperfecto y resquebrajado de unas bocinas medio afónicas, pero simpáticas.

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Finalmente un electrodoméstico venido de otra era, un Peugeot 407, cerraba la comitiva ante la decepción de aquellos que la contemplaban. Aún así, la sonrisa de todos quienes han disfrutado del momento ha continuado en sus rostros, pues esos coches cargados de aventuras y experiencias irradian una magia especial que nos rodea y ahoga, hasta lograr una bonita felicidad que nos acompañará todo el día. Son esos clásicos que nos hacen sonreír.

Nota: Con la brevedad de la situación, no he hecho ninguna fotografía, pero para hacer esta entrada más amena he incluido algunas capturas de los modelos mencionados.

Fuente: Netcarshow.com

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