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Deportivos Japoneses de los ’80 ( Parte 1 )

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Asia es un continente fascinante, que  llama la atención y por ende, también sus coches. Aunque el país que ha hecho más ha sido Japón, en muchos artículos hablaré de coches asiáticos, pero hoy nos centraremos en los japoneses. Japón, el país del sol naciente dónde hay los famosos puertos de montaña repletos de curvas dignas de los rallyes, lugar dónde se inventó el drifting y, por lo tanto, la filosofía automovilística del país, influenciada por una cultura y unos rasgos muy diferentes a los nuestros. Y eso se hace notar en sus coches, los hace brillantes, su especialidad, y si queréis rareza. ¿A quién no le gustan los famosos faros retráctiles que se usaron tanto en esos coches?

Durante años han despertado el interés y la pasión de los locos por los coches de todo el mundo, por lo que algunos han sido muy importados hacia otros sitios.  Así que empezaré haciendo un pequeño homenaje a estos valientes (y a veces pequeños) coches, que siempre se han enfrentado a otros de mucha más cilindrada o potencia, y eso es lo que me gusta (al señor Fàbrega no le gustará esto, ya que aquí no habrá ni un solo v8). Cachondeo a parte, espero que os guste. ¿Nos acompañas en este viaje a Japón?

10. Nissan Skyline Hard Top 2000 RS-X Turbo C ( R 30 ) ’84

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Arrancamos motores con el Skyline R30, lanzado en 1981. Éste es un modelo un tanto desconocido, pero creo que es digno de estar aquí. Aunque su estética sea un poco cuadrada, hay algunos rasgos que lo hacen especial, su pequeño alerón trasero y sus faros posteriores con los típicos aros de color rojo nos delatan de que está hecho este coche; pero para mí es todo un sleeper, no parece que tenga más de 200 cv bajo el capó.

El hecho es que este sedán deportivo era especial, todo el mundo al oír Skyline, le viene a la cabeza un coche muy grande y con tracción total, pero este era diferente: disponía de tracción trasera, un motor L4 con 205 cv entregados hasta las 6 400 rpm, turbocargado, con un par de 245 Nm a 4 400 rpm, pesaba solo 1.235 kg en la báscula,...  Con todo esto resultaba ser un coche a tomar en cuenta en las curvas. Algunos dicen que tiene un motor asmático, pero las cifras eran a tener en cuenta, con su motor FJ20ET conseguía empujar el coche a unos respetables 180 km/h, nada mal para la época.

 9. Toyota Supra 3.0 GT Turbo A ’88

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El siguiente a unirse a la lista es el Supra. Normalmente la gente se queda con el de los años noventa que sale en la exagerada saga de Fast and Furious, pero éste es diferente, es más discreto. Más bien parece un tipo relajado tomando un poco de tofu con té en una de esas típicas casas japonesas, con su familia,  y por ahí va mi estilo.

No es un Supra cualquiera, pertenece a la primera generación con nombre propio, antes fue el tope de gama de los Celica. Con su estética consiguió robarme el corazón y con su peculiar caída del portón trasero, a su paso hacía girar cabezas. ¡Tiembla Corvette C4, tiembla! En resumen, su alargada parte frontal, combinada con su parachoques ligeramente redondeado, y las luces retráctiles le daban un aspecto serio y desafiante, parecía como alguien durmiendo tranquilamente.

En cambio, bajo el capó era un verdadero monstruo. En este modelo concretamente se escondía el bloque motor 7M-GTE Turbo L6 de 3 litros que generaba 235 CV a 5.600 rpm, con un par de 344Nm, y con su tracción trasera conseguía despegar hasta 100 km/h en unos estupendos 6,2 segundos, y seguía empujando hasta unos 245 km/h. Sin duda consiguió poner contra las cuerdas a deportivos de renombre como el Corvette en Estados Unidos.

T     8. Toyota Celica XX 2800GT ’81

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      Vamos con el Celica: este modelo se hizo popular a finales de los ’80 y en los ’90 por la racha de victorias consecutivas que consiguió nuestro Carlos Sainz en ese modelo más redondeado y con tracción total; pero a principios de los ’80 la gama era muy diferente, aunque menos conocida que la anteriormente mencionada. Aún así, merece nuestra atención precisamente por sus diferencias, que ahora vamos a ver.

Era un coche muy sobrio, su apariencia discreta hacia que no destacara, sin nada en especial,…  Su infinito capó y sus alargados y finos faros delanteros me hacen pensar en el BMW Serie 8, aunque para mi gusto éste es más bonito. Justo antes de llegar a esos faros se pueden observar los retrovisores, típicos de los coches japoneses y asiáticos, que se alojaban cerca de las luces frontales y que daban un aire especial a todos sus coches; una esencia que se ha perdido. Y por detrás terminaba con el portón trasero de un color negro al estilo Bocanegra. En cuanto a su motor, era el 5M-GEU, un L6 de 2,8 litros de cilindrada similar al usado en el Supra, pero de aspiración natural y con tracción trasera. Producía unos razonables 170cv a 5.600 rpm y con un par de 203 Nm, nada mal considerando que estaba un eslabón por debajo del Supra.

7. Mitsubishi Lancer EX 1800 GSR IC Turbo ’83

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      El Lancer, el coche que todos conocen por el mundial de rallyes. La verdad es que me llaman más la atención los Lancer viejos, que eran auténticos sleepers, y este particularmente en su máxima expresión. Como podéis ver, la carrocería es muy sencilla, con unas líneas cuadradas que podría tener un coche cualquiera. Éste es el típico coche que dibujábamos en las libretas del colegio en las aburridas horas de mates, siempre era más o menos de esta forma, pero tiene cierto encanto. Éste reside en su extrema sencillez y su mecánica; es cierto que tenía pedigree, ya que se había usado en rallyes, pero era un poco más discreto que los actuales Lancer. Y es que éste montaba el motor 4G63 1.8 L4 turbo que entregaba 160 cv, con tracción a las ruedas traseras. En resumen, un coche hecho para disfrutar de la conducción y engañar a más de uno con su discreta carrocería.

6. Nissan 300ZX 2 seater (Z32) ’89

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Ahora, llega el turno del 300ZX, uno de mis deportivos favoritos de la infancia. Me inspiraba, y sus líneas me han cautivado durante muchos años. Era la perfecta mezcla entre deportividad y sobriedad, que conseguía darle un aire increíble, sobretodo al observar por la noche sus pilotos traseros, era indescriptible. Éste era como un mecánico siempre dispuesto a ayudarte, el frontal parecía que te estuviera sonriendo, como diciendo: “todo va a ir bien”.

Respecto a su mecánica y sus prestaciones, no eran que digamos muy discretas:  montaba el motor VG30DETT, en versiones atmosférica y turbo. El que se hizo más famoso fue el twin turbo que, con sus casi 3 litros de cilindrada y 300 cv de potencia, empujaban al coche de 0 a 100 en unos alucinantes 7,5 segundos. Además, con 383 Nm de par motor, debía ser espectacular notar como te quedabas pegado al asiento en las aceleraciones. Con su tracción trasera ha sido un coche muy buscado para hacer drift.

Hasta aquí llega la primera parte de los deportivos japoneses de los 80, nos vemos en la segunda parte, adiós, ¿o debería decir sayonara?

Fuentes: automobile-catalog.com, niponcars.es, zeperfs.com, wikipedia.org y wikimedia.org

Nota: Algunas de las imágenes puede que no coincidan con el modelo descrito debido a la dificultad que presenta la obtención de las mismas.


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