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Cuando un nombre no es lo que parece

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Estamos acostumbrados a oír todo tipo de nombres de coches pero a menudo, o bien son incomprensibles para nuestro idioma (Yaris, Vitara,…), o son abstractos (i10, SX4,…). Aún así, cuando nos presentan un coche de nombre Pajero, más de uno se sonroja y comprendemos perfectamente su significado. Hoy veremos algunos nombres que nos pueden provocar esta reacción; primero expondremos algunos nombres curiosos y luego explicaremos por qué puede ocurrir esto.

Empecemos por el más típico y ya mencionado en la introducción, el Mitsubishi Pajero. Las primeras unidades que llegaron a nuestro mercado, venían con logotipos por todos lados con las letras “Pajero”. Más tarde, la marca rectificó y nombró al modelo “Montero”, un nombre acorde a la filosofía del coche sin segundos significados. De todas formas, aún podemos ver alguna de esas viejas unidades con el nombre original por nuestras carreteras. Además, en los mercados no hispanohablantes se sigue comercializando como Mitsubishi Pajero.

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Menos conocido es el Nissan Moco, un utilitario que se vende en el mercado japonés con este nombre tan escatológico. Lo mejor es que hace unos años, cuando se presentó este modelo en el salón de Tokio, el color de la unidad de la presentación era de un color verde moco muy ligado al nombre del coche.

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Otro ejemplar un poco más bestia también es de una marca japonesa: el Mazda Laputa. Éste es un utilitario japonés construido sobre la base del Suzuki Ignis.

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Si nos vamos hacia Corea del Sur, encontramos un Kia sometido, el Borrego. Es un SUV dirigido, principalmente, al mercado americano. ¿Será eso una indirecta?

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En este quizá no haya mucha gente que se haya parado a pensarlo, hablamos del Lamborghini Reventón. Y es que es irónico que un superdeportivo como este tenga un nombre tan catastrófico como el hecho de reventar. Todos los Lamborghini tienen nombres de toro, pero quizá había algún nombre de otro toro que cuadrara más con este modelo.

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Vistos estos coches, vamos a plantearnos por qué pasa esto. En el mundo, según Ethnologue: Languages of the world, se hablan casi 7.000 lenguas. Si nos lo miramos desde el punto de vista de la probabilidad, es muy fácil que alguna palabra que yo utilice quiera decir una barbaridad en otros idiomas. Le podríamos poner a un coche “zugezuge”, que es un nombre aparentemente inofensivo, pero ¿os atrevéis a buscar lo que significa esto en swahili?

Además, muchas lenguas se relacionan entre ellas porque se comenta que todas provienen de una lengua madre, así que es probable que haya palabras parecidas pero que hayan evolucionado hacia significados muy distintos. Por eso, una palabra que en japonés quera decir, por ejemplo, “innovación”, en vietnamita podría significar “inútil”. No es un caso real, pero nos sirve para hacernos a la idea de lo que estamos hablando.

Fonts: Netcarshow.com, Carsbase.com, Wikimedia.org

Nota: Esta entrada fue publicada inicialmente en Motor.cat por mí mismo, pero ha sido traducida y adaptada para poder ser publicada aquí.

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