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Ahora quieren que los radares detengan el vehículo

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Hace un tiempo os hablamos de la filosofía del radar, sus buenos y malos usos, para aprender a valorar si están bien o mal puestos y así no criminalizarlos todos, sino sólo los que estén mal puestos. Parece que ahora quieren ir un paso más allá e implantar unos nuevos radares que detendrían el coche, los denominados RF Safe-Stop. Analicemos con qué ojos debemos verlos.

En la filosofía del radar definíamos el radar como un instrumento situado en un tramo peligroso, con anuncios de su posición metros antes del aparato, para que los conductores se percaten de su presencia y reduzcan la velocidad, disminuyendo, además, las probabilidades de accidente.

El radar que detiene el coche, según sus creadores, emite una serie de ondas electromagnéticas, confundiendo la electrónica del coche y provocando que se detenga. Dicen que en el primer prototipo realizado, el radio de acción es de cincuenta metros. El principal problema es que no aseguran que dichas ondas no puedan afectar al sistema de frenos, lo que sería un serio problema si éstos dejan de funcionar mientras vamos más deprisa de la cuenta. Debemos considerar que con el coche parado, después de un par de pisadas al freno, éste se queda sin presión y, por consiguiente, sin frenos. Además, con el coche parado la dirección asistida tampoco funciona, lo que puede resultar otro problema añadido. Mirando esto resulta curioso e incluso de risa que encima el nombre sea Safe-Stop lo que en lengua Cervantina vendría  a ser “frena seguro”. En el vídeo que ponemos a continuación, según la BBC, el coche va a 24km/h, una velocidad en la que nunca vamos a hacer saltar un radar.

http://youtu.be/ipRP5uO8-q8

Ahora imaginemos un caso real con un RF Safe-Stop: Circulamos tan tranquilos por una carretera nacional, se acerca un tramo de curvas limitado a 80km/h, ponemos cara de Raikkonen, agachamos la cabeza y pisamos el acelerador con intención de pasar un buen rato detrás del volante, ignorando esa señal que nos advertía de la presencia de un radar. Si nos emocionamos demasiado y pasamos a 200km/h por delante del radar, es probable que en los 50 metros de radio de acción lo único que consiga apagar sea la tele del restaurante que tiene al lado, pero a esa velocidad ya nos habremos estampado intentando tomar la curva.

Si por el contrario, dentro de la ignorancia de la señal y nuestra cara de Raikkonen, vamos a una velocidad moderada de 100km/h, el radar nos echará la foto y es probable que en esta ocasión sí pueda apagar el motor del coche. Entonces, iremos a entrar en la curva y veremos un festival de luces en el cuadro más parecido al Pachá que a un automóvil, frenaremos y notaremos que eso frena menos de la cuenta, soltaremos el pedal y la segunda vez aún frenará menos. Entonces intentaremos girar, pero al ir sin dirección asistida, nos costará una barbaridad. Al final terminaremos estampados en el guardaríl exterior de la curva. De Stop habremos eStopado (o parado si lo queremos decir bien), ahora, de Safe… Que se lo pregunten al personal de la ambulancia que nos venga a buscar, si aún seguimos vivos.

Entonces, si este radar nos va a provocar la muerte en el sitio dónde debería estar puesto el radar, ¿por qué la administración lo ve con buenos ojos, si lo que quiere es reducir accidentes? La respuesta es muy sencilla, para ponerlo en los sitios dónde no debería estar puesto un radar.

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Me explico: Circulamos por esa misma autopista en la que en el artículo de “La filosofía del radar” provocábamos un rastro de destrucción al estornudar y cruzar varios carriles, nos sacábamos un moco e intentando buscar un emplazamiento definitivo a la masa verde y pegajosa, nos pillaba un radar por la distracción de no mirar el velocímetro. Pues bien, al pillarnos ese radar, nos detiene el coche mientras vamos por el tercer carril. Entre que nos damos cuenta y que pensamos qué hacer ya nos hemos medio detenido en mitad de la autopista. Entonces, los demás coches que vengan a sus 120km/h empanados en sus cábalas mentales, se nos encontrarán parado ahí en mitad de la autopista y no podrán hacer más que rezar el primer verso del padre nuestro, para el resto de versos ya tendrán los dientes en nuestro parachoques trasero. Si somos habilidosos y tratamos de parar en el arcén, es probable que terminemos con nuestros dientes en el parachoques de un camión.

Seguro que hay otros usos en los que puede ser utilizado este sistema, pues la misma marca le atorga utilidades en el ámbito militar, en el portuario y fronterizo. El caso es que debería ser de sentido común (el menos común de los sentidos) ver que acoplarlo a un radar de control de velocidad es la cosa más unsafe (insegura) que se puede hacer.

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Fuentes: BBC News, E2V.com (web oficial del RF Safe-Stop), El Confidencial y Youtube

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