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La estafa del céntimo sanitario, digamos las cosas claras

GASOLINA-LIQUIDA

Estos días está habiendo bastante revuelo contra el tema del céntimo sanitario, así que creemos que los amantes del motor, como consumidores en vena de gasolina que somos, también estamos en nuestro derecho de despotricar sobre el asunto.

Para empezar debemos decir que eso de céntimo sanitario es la peor forma de llamar a este impuesto, puesto que ni es un solo céntimo, ni tampoco es específicamente sanitario. Empezó siendo un impuesto de 2,4 céntimos y en muchos sitios acabó costando 4,8 céntimos, aunque en otros como Madrid o Navarra era más barato. En lo de sanitario, sí que destinaba la mayor parte de lo recaudado a la sanidad, pero en algunas circunstancias también iba destinado a fines medioambientales. Su nombre correcto era Impuesto de Ventas de Determinados Hidrocarburos (IVDH).

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Este impuesto se lo sacaron de la manga unos cuantos iluminados en 2002 y dicen que estuvo en vigor hasta 2013 cuando lo quitaron. Pues bien, ¿y si os digo que lo seguimos pagando? En enero de 2013 le cambiaron el nombre y lo metieron dentro de otro grupo de impuestos del carburante de modo que ahora sí es legal. Pasó a denominarse Tipo Autonómico (TA) y junto al Tipo Estatal General (TEG) y al Tipo Estatal Especial (TEE) forman el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH). El mal llamado céntimo sanitario continuó teniendo su mismo precio al pasar a llamarse TA, el TEE cuesta 40 céntimos por litro de 95 o 30 céntimos por litro de gasóleo y el TEE 2,4 céntimos para ambos combustibles.

En todo caso, desde 2002 hasta finales de 2012 hemos estado pagando unos céntimos de más en cada repostaje. Ahora los seguimos pagando, pero al llamarse distinto el atraco ya es legal.

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¿Qué debemos hacer si queremos cobrar aquello que nos corresponde?

Pues bien, pensar en si tenemos un estricto control de repostajes con facturas que indiquen fechas, horas importes e impuestos desglosados. Si es el caso debemos hacer una instancia y reclamar. Como de momento nadie se aclara sobre quién tiene la responsabilidad, se irán pasando la pelota unos a otros o seremos ignorados. Cuando esto ocurra deberemos buscarnos un abogado y empezar a reclamar por la vía judicial, pero ya sabéis que las cosas de palacio van despacio, así que pueden pasar años hasta que alguien ceda en pagaros una parte de lo que os correspondería.

Si no se tiene todo lo requerido conviene ir olvidándose del tema. Muchos tenemos (me incluyo) los comprobantes de compra de la mayoría de repostajes, pero se ve que eso no sirve y entonces nuestra petición será desestimada. Después pensamos en eso llamado justicia y nos volvemos locos pensando en el origen del nombre, porque no sabemos encontrar la característica de ser justos por ningún lado.

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Además también tenemos que tener en cuenta una cosa, la estafa de entre 2002 y 2010 ya ha prescrito de modo que solo nos correspondería el importe de entre 2010 y 2012. Es curioso porque estamos seguros que si tenemos un fallo en nuestra contabilidad como está tan de moda ahora en las sedes de muchos partidos políticos e instituciones públicas, dará igual los años que pasen que vamos a tener que pagar un dineral a hacienda.

Así pues, lo mejor que podemos hacer es zanjar el tema de una vez por todas y seguir disfrutando del olor a gasolina en lugar de pensar en la que nos meten cuando nos lo venden.

Fuente: wikimedia.org

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